Lisboa (Portugal)Hay, sin duda, un especial magnetismo en las puertas de algunas casas. A veces, están deshabitadas; otras, en cambio, gozan de todos los mimos posibles: pintura, flores, encajes en las cortinas, porcelanas en sus paredes... Una se pregunta ¿quién viviría allí?. Cuando las pinto imagino mil historias, tragedias, pasiones, soledades. Todo está detrás de una puerta. Lo que se ofrece a nuestras miradas es solo la punta de un iceberg.







































