Mercedes Peña, acuarelas

A través de la acuarela estudio e interpreto las cosas que me hacen feliz.


domingo, 26 de junio de 2011

Cásula 1

Una maravillosa jornada la de ayer en el cortijo de nuestra compañera Concha Candau (cerca de Morón). Junto con Pedro, su marido, hicieron que un día tórrido de campiña sevillana, se convirtiera en una placentera jornada acuarelística, donde todos disfrutamos de paisaje con girasoles, campos de algodón, senda bordeada de moreras, patios frescos donde corría el agua a la sombra de parras y limoneros...
Pintamos, nos bañamos, comimos y charlamos amigablemente hasta las tantas de la noche.
Hacía tiempo que no veía una puesta de sol tan espléndida, entre el silencio y los sonidos del campo.










Cásula

He tenido que dividir las fotos en dos entradas porque en una no las podía cargar. Además, creo que son demasiadas porque ahora no se abren al pinchar sobre ellas. Lo siento, no se como remediar este problema.


Los girasoles no son fáciles, os lo aseguro.



















Acuarela que realicé durante la siesta, de un jarrón que tenía Concha en una mesita de la entrada; hacía demasiado calor para salir a pintar al campo.



Pedro Orozco llegó temprano y pintó como un poseso durante todo el día; acuarelas grandes, pequeñas, de interior, de patios, de campo... lo pintó todo con su energía desbordante. Esta es una de la entrada al cortijo. Al fondo los girasoles. Preciosa.


Angeles de La Torre se atrevió con un salón durante la siesta, donde los claroscuros creaban un ambiente hermoso pero complicado de resolver. A mí me parece una preciosidad, propia de Angeles, una genial pintora.






martes, 14 de junio de 2011

Lagos del Serrano

Otra mañana en los lagos próximos al Ronquillo. Mucho calor y algún que otro pescador. Eucaliptus y agua limpia y fresca de compañía.

jueves, 2 de junio de 2011

Feria del Libro


Hasta ahora no me he atrevido a dibujar personajes de la calle, me daba un poco de corte que me dijeran algo. Pero esta vez lo ví bastante fácil. La señora que lee iba al principio del vagon del metrotren sevillano, tan enfrascada en su lectura que ni reparó en mí. El otro señor atendía placidamente las explicaciones de los representantes de la casa lusa en la feria del libro.
Lo pasé de maravilla mirándoles y captando su tranquilidad, parecía que en cada trazo me daban algo de su ser.